{"id":81,"date":"2016-03-12T14:01:41","date_gmt":"2016-03-12T13:01:41","guid":{"rendered":"http:\/\/tallerdefuturo.org\/?p=81"},"modified":"2016-03-12T14:01:41","modified_gmt":"2016-03-12T13:01:41","slug":"los-espacios-vacios-de-la-ciudad-participativa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/tallerdefuturo.org\/?p=81","title":{"rendered":"Los espacios vac\u00edos de la ciudad participativa"},"content":{"rendered":"<p><em>(Publicado en <a href=\"http:\/\/institutodm.org\/los-espacios-vacios-de-la-ciudad-participativa\/#comments\" target=\"_blank\">Instituto DM<\/a>\u00a0 <b>y originalmente<\/b>\u00a0<a href=\"http:\/\/quaderns.coac.net\/es\/2016\/02\/ciudad-participativa\/\">publicado en Quaderns d\u2019Arquitectura i Urbanisme.<\/a>)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Nuria Alabao y\u00a0Rub\u00e9n\u00a0Mart\u00ednez,<\/em><\/strong><\/p>\n<figure style=\"width: 286px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"http:\/\/institutodm.org\/files\/2016\/03\/Aldo-van-Eyck_Spielplatz-768x503.jpg\" alt=\"\" width=\"286\" height=\"186\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">The playground at Laurierstraat, Amsterdam in the 1960s, one of the 700 that Aldo van Eyck designed for the city. (Photo: \u00a9 Ed Suister, courtesy Amsterdam City Archives)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Dos ni\u00f1as de faldas cortas y trenzas juegan en un c\u00edrculo de arena con un balanc\u00edn de madera de l\u00edneas rectas. Hace un mes, el espacio de esos juegos y los otros juegos de alrededor estaba ocupado por una gran monta\u00f1a de escombros de un edificio bombardeado. Estamos en un Amsterdam posb\u00e9lico de 1947. Desde ese a\u00f1o hasta fines de la d\u00e9cada de 1970 \u2013como parte de un programa municipal\u2013 Aldo Van Eyck imaginar\u00e1 y construir\u00e1 m\u00e1s de setecientos parques en medianeras en sombra, esquinas de suburbios, solares ruinosos y patios de todo tipo. Espacios que eran localizados por los propios habitantes de cada uno de los barrios.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Los tomates brillan al sol y ya maduros se dejan arrancar f\u00e1cilmente por una se\u00f1ora mayor de sombrero blanco. El huerto se extiende en buena parte del solar. A un costado, un grupo de personas de todas las edades conversan sobre unos bancos construidos con restos de derribo.<!--more--><\/p>\n<p>Es Manhattan, un d\u00eda de verano de 1973. La crisis del petr\u00f3leo golpea Nueva York. La conflictividad social sigue en constante aumento en ciertas \u00e1reas donde decae la actividad inmobiliaria. Desde ese a\u00f1o hasta hoy, los Guerrilla Gardens ocupan por cientos solares vac\u00edos de la ciudad.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Un domo blanco cubre una grada de madera donde, a la sombra, unas personas escuchan una charla sobre biocombustibles. Fuera, algunas personas cocinan en una parrilla mientras conversan. Ni\u00f1os que corren. Alguien remueve la tierra para empezar a sembrar en una esquina del solar, hasta hace poco vac\u00edo y amurallado. Estamos en Barcelona un d\u00eda de 2015. El lugar no es gestionado y equipado por las autoridades locales como en el caso de los parques de Van Eyck, ni ha sido ocupado y luego legalizado ante la presi\u00f3n de la comunidad como muchos de los huertos neoyorkinos; en cambio, es el resultado de un programa p\u00fablico del Ayuntamiento que cede temporalmente estos espacios a organizaciones del barrio. Este programa del Departamento de Participaci\u00f3n del \u00c1rea Urbana del Ayuntamiento de Barcelona, conocido como Pla Buits,[1] selecciona solares urbanos en desuso y, mediante un concurso p\u00fablico, los ofrece temporalmente para la gesti\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Estas tres im\u00e1genes sirven para hilvanar un relato: una historia de solares, pol\u00edticas urbanas y gesti\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p>Tras la II Guerra Mundial, el pacto social que supuso el Estado de bienestar implicaba que las instituciones p\u00fablicas se har\u00edan cargo de mitigar las desigualdades mediante una cierta planificaci\u00f3n y redistribuci\u00f3n. Esto pod\u00eda suponer la construcci\u00f3n de parques p\u00fablicos como los de Van Eyck o la edificaci\u00f3n de vivienda social que aliment\u00f3 el movimiento moderno. Durante esos a\u00f1os dorados de la planificaci\u00f3n urban\u00edstica y las utop\u00edas urbanas, este movimiento apostar\u00e1 por responder a las necesidades humanas mediante una arquitectura social financiada con fondos p\u00fablicos. Es importante recordar que el pacto keynesiano buscaba frenar la extensi\u00f3n del comunismo, que tambi\u00e9n hab\u00eda hecho sus propios experimentos en arquitectura pol\u00edtica.[2]<\/p>\n<p>En las ciudades capitalistas, por encima o m\u00e1s bien en los costados del desarrollo urban\u00edstico de car\u00e1cter especulativo, los espacios donde habitar en com\u00fan tendr\u00e1n que ser peleados por las comunidades como en el caso de las ocupaciones vecinales de los Guerrilla Gardens neoyorkinos. Durante la d\u00e9cada de 1970, la crisis del petr\u00f3leo paraliza el mercado inmobiliario y deja un sinn\u00famero de solares vac\u00edos y de vidas rotas por el desempleo y la pobreza. Esa misma crisis supone el punto de ruptura del pacto de posguerra y marca la decadencia progresiva del Estado de bienestar como forma de gobierno y de la conflictividad social en los pa\u00edses desarrollados. Narrativa que ser\u00e1 sustituida por otra que justifica la reducci\u00f3n al m\u00ednimo de la intervenci\u00f3n estatal propugnada por el orden neoliberal. A partir de esa d\u00e9cada, la arquitectura no volver\u00e1 a expresar valores p\u00fablicos sino \u00fanicamente los del sector privado.[3]<\/p>\n<p>Volvamos al presente, a una Barcelona pionera en pol\u00edticas de branding metropolitano \u2013su marca, su F\u00f3rum de las Culturas 2004\u2013. En estos momentos, una nueva crisis en Europa est\u00e1 en la base de una creciente movilizaci\u00f3n social sobre todo en el sur, donde es improbable que un nuevo keynesianismo pueda confrontar las cat\u00e1strofes provocadas por el capitalismo financiarizado, sus burbujas especulativas y sus para\u00edsos fiscales que imposibilitan el reparto. Entonces, \u00bfqu\u00e9 nuevos relatos har\u00e1n falta para apuntalar el pr\u00f3ximo modelo que surgir\u00e1 de esta frontera que sin duda atravesamos hoy?<\/p>\n<p>Respecto al gobierno de la ciudad, el gran relato es el de la smart city, cuya apuesta por el impulso p\u00fablico de una ciudad tecnologizada \u2013aunque articulada de la mano con el sector privado\u2013 encaja mal con una pol\u00edtica de reducci\u00f3n del gasto p\u00fablico. Sin duda hoy \u2013menos visibles pero no menos importantes para entender el futuro de la vida urbana\u2013 nuevos mecanismos de gesti\u00f3n de lo p\u00fablico est\u00e1n emergiendo.<\/p>\n<p><strong>Un capitalismo \u201csocial\u201d<\/strong><\/p>\n<p>La propuesta del Pla Buits centrada en la gesti\u00f3n comunitaria de espacios en desuso recoge una demanda hist\u00f3rica del movimiento vecinal de la ciudad que encaja bien con las pol\u00edticas de recortes del gasto p\u00fablico y con la ralentizaci\u00f3n del sector inmobiliario. Ante la incapacidad del Estado de activar productivamente espacios de la ciudad que han perdido valor moment\u00e1neamente y de proveer necesidades b\u00e1sicas de los ciudadanos \u2013aquellos derechos sociales conquistados mediante luchas que duraron m\u00e1s de un siglo y hoy en peligro\u2013, este experimento institucional trata de ensayar un nuevo modelo de gesti\u00f3n. Uno donde el tejido social, siempre activo para proteger la vida, se pueda redirigir a solucionar lo que se contempla como un problema pasajero de la gesti\u00f3n p\u00fablica, apenas un par\u00e9ntesis, de ah\u00ed la duraci\u00f3n temporal de las concesiones. Es lo que la responsable del programa en el Ayuntamiento, Laia Torras, denomina la \u201cgesti\u00f3n del mientras tanto\u201d.<\/p>\n<p>Podemos decir que estos nuevos discursos apelan a formas mixtas entre la subjetividad artista de las clases creativas posfordistas y cierta conciencia social activada como nicho de mercado de necesidades sociales insatisfechas.[4]<\/p>\n<p>Para decirlo un poco m\u00e1s claro: autogesti\u00f3n siempre ha habido en la sociedad moderna, desde las cooperativas obreras y sus redes de apoyo mutuo hasta las ocupaciones, ya sean de edificios o tierras urbanas o rurales. Pero es ahora cuando se conduce institucionalmente a estas pr\u00e1cticas para convertirlas en un espacio econ\u00f3mico y productivo m\u00e1s. A ese tipo de mecanismo parece responder una pol\u00edtica como el Pla Buits, donde arquitectos sin trabajo por culpa de la crisis \u2013y clases medias o ex clases medias cualificadas\u2013 se vinculan a vecinos necesitados de espacios de vida comunitaria pero tambi\u00e9n de ocio y consumo baratos. Lo que podr\u00eda ser una alianza interclase para reconquistar lo p\u00fablico, por lo pronto se comporta como una mutua instrumentalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<figure style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"http:\/\/institutodm.org\/files\/2016\/03\/plaBuits-220x220.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"220\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Taller Verical, Pla BUITS, 2013. Foto: Re-Cooperar<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Gesti\u00f3n social e innovaci\u00f3n social<\/strong><\/p>\n<p>No es gratuito que a este tipo de experiencias comunitarias se las empiece a denominar \u201cexperiencias de innovaci\u00f3n social\u201d, ret\u00f3rica fomentada desde los think tanks m\u00e1s novedosos, verdadera bisagra de la smart city que conecta la creatividad social con lo privado capaz de extraer su plusval\u00eda.<\/p>\n<p>Como ejemplo, la experiencia del Barcelona Open Challenge, un concurso del Ayuntamiento de Barcelona de 2014. Una llamada a \u201cemprendedores\u201d destinada a \u201ctransformar el espacio p\u00fablico y los servicios de la ciudad\u201d que pon\u00eda en el centro los conceptos de innovaci\u00f3n social y de emprendedur\u00eda como motores productivos. El mensaje subyacente en este tipo de programas es que las respuestas a las demandas sociales tienen que pasar por partenariados p\u00fablico-privados que puedan sostenerse sobre la creatividad social y las redes comunitarias que habitan un territorio urbano desvalorizado.<\/p>\n<p>En estos discursos no se hablar\u00e1 m\u00e1s de derechos sociales, sino de retos que peque\u00f1as iniciativas privadas pueden solucionar, una de las claves de por qu\u00e9 hoy interesa tanto promover la \u2018innovaci\u00f3n social\u2019 a escala europea.[5]<\/p>\n<p>Frente a la crisis de legitimidad del Estado, \u00bfqui\u00e9n mejor que el propio ciudadano para dise\u00f1ar servicios p\u00fablicos? Frente a la crisis econ\u00f3mica y la falta de liquidez p\u00fablica, \u00bfqu\u00e9 servicio p\u00fablico a menor coste que el realizado por las propias organizaciones sociales? Frente al desempleo generalizado, \u00bfacaso la emprendedur\u00eda no es una posible soluci\u00f3n?<\/p>\n<p>No hablar m\u00e1s de derechos colectivos, sino de retos laborales individuales. No m\u00e1s redistribuci\u00f3n social, sino contribuciones personales de los emprendedores. La desposesi\u00f3n de derechos sociales crea un espacio desatendido que abre camino a un mercado m\u00e1s \u201csocial\u201d: los derechos como nicho de mercado. Una estrategia promovida por las instituciones europeas que tiene como objetivo cambiar el aparentemente inviable Estado de bienestar por una \u201csociedad participativa\u201d[6] m\u00e1s adaptada a los nuevos tiempos: la representada en programas como el Pla Buits o Barcelona Open Challenge.<\/p>\n<p>Los ciclos de crisis conllevan profundos cambios institucionales. Si bien los ciclos pasados nos pueden ayudar a entender el presente, no hay nada autom\u00e1ticamente dado en esos procesos de regeneraci\u00f3n. La calidad de las formas institucionales de cada \u00e9poca no la produce ning\u00fan think tank, sino que se construye socialmente. La autogesti\u00f3n ciudadana de solares o la autotutela de derechos prefiguran una nueva institucionalidad. Una nueva institucionalidad que tanto apunta al dise\u00f1o ortop\u00e9dico de mentalidades free-rider como a un escenario de revoluci\u00f3n democr\u00e1tica. No est\u00e1 escrito que sea una u otra cosa, ni parece depender del n\u00famero de concesiones p\u00fablicas que est\u00e1n por venir. Las toneladas de recursos comunitarios invertidos en solares autogestionados y la solidaridad que forjan los movimientos urbanos no son un capital fijo para emprendedores sociales sino la maquinaria que quiz\u00e1s nos lleve a asaltar los cielos.<\/p>\n<ul>\n<li><em>Nuria Alabao, periodista y antrop\u00f3loga. Miembro de La Hidra Cooperativa que forma parte de la red de cooperativas, centros sociales y grupos de investigaci\u00f3n aut\u00f3nomos: Fundaci\u00f3n de los Comunes.<\/em><\/li>\n<li><em>Rub\u00e9n Mart\u00ednez, Especializado en la relaci\u00f3n entre pr\u00e1cticas de innovaci\u00f3n social, pol\u00edticas p\u00fablicas y nuevas econom\u00edas comunitarias. Autor de los libros Cultura Libre (Icaria, 2012) y J\u00f3venes, Internet y pol\u00edtica (CRS, 2013), entre otros.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>___________<\/p>\n<p>[1] Buits Urbans amb Implicaci\u00f3 Social i Territorial (Huecos Urbanos con Implicaci\u00f3n Social y Territorial). M\u00e1s informaci\u00f3n en la web del programa: http:\/\/bcn.cat\/habitaturba\/plabuits<br \/>\n[2] Si Le Corbusier expresa perfectamente ese keynesianismo en sus \u201cm\u00e1quinas de habitar\u201d, el ruso Ginzburg en el que se inspira no s\u00f3lo es un arquitecto comprometido con la Revoluci\u00f3n Sovi\u00e9tica, sino que su Narkomfin pretende contribuir a fomentar una forma de vida m\u00e1s comunitaria incluyendo espacios de vida colectiva en la vivienda. Dos polos de la geopol\u00edtica arquitect\u00f3nica conectados por el hilo de la intervenci\u00f3n estatal.<br \/>\n[3] Koolhas, Rem (2014) My thoughts on the smart city. Digital Agenda for Europe.<br \/>\n[4] Para un an\u00e1lisis de la centralidad de ciertos perfiles socioecon\u00f3micos en el liderazgo de estos procesos ver \u201cla innovaci\u00f3n social es de clase media\u201d http:\/\/www.nativa.cat\/2014\/10\/la-innovacion-social-es-de-clase-media\/<br \/>\n[5] En busca de un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo de estas hip\u00f3tesis, Rub\u00e9n Mart\u00ednez (coautor de este texto) trabaja actualmente en una investigaci\u00f3n sobre el fomento de pol\u00edticas de innovaci\u00f3n social en Barcelona y Madrid. Algunos escritos relacionados con esa investigaci\u00f3n se pueden leer en: http:\/\/leyseca.net\/category\/innovacion-social\/<br \/>\n[6] Subirats, Joan (2013) \u00bfDel Estado de bienestar a la sociedad participativa? El Pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en Instituto DM\u00a0 y originalmente\u00a0publicado en Quaderns d\u2019Arquitectura i Urbanisme.) 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